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REGRESO A ÍTACA

Escrito por Sergio F. Pinilla
REGRESO A ÍTACA
  • Titulo Original
    Retour à Itaque
  • Producción
    DIDAR DOMEHRI, LAURENT BAUDENS, GAËL NOUAILLE (Francia, 2014)
  • Dirección
    Laurent Cantet
  • Guión
    Laurent Cantet, François Crozade, Lucia Lopez Coll
  • Fotografía
    Diego Dussuel
  • Montaje
    Robin Campillo
  • Distribuidora
    Golem
  • Estreno
    17 Abril 2015
  • Duración
    95 min.
  • Intérpretes
    Jorge Perugorría (Eddy), Isabel Santos (Tanía), Fernando Hechevarria (Rafa), Néstor Jiménez (Amadeo), Pedro Julio Díaz Ferran (Aldo)

regreso2Cantet rueda en estado de gracia el desencanto después de la Revolución

Cuando Laurent Cantet recibió el encargo de rodar uno de los episodios de la película coral 7 días en La Habana, llevaba ya más de una década investigando y visitando el país, hasta el punto de que, una vez terminados la escritura y el rodaje de La fuente, le propuso al novelista y supervisor de guiones Leonardo Padura seguir trabajando en ese personaje de La novela de mi vida que regresa a La Habana después de dieciocho años de exilio para reencontrarse con sus amigos de toda la vida. Regreso a Ítaca es el fruto de esta colaboración entre escritor y cineasta, que se produjo a caballo aéreo entre Cuba y París, y que finalizó con el rodaje durante diecisiete días en una azotea del barrio de Vedado de la Habana, en un ambiente de trabajo de normalidad -pese a sus diálogos y personajes, políticamente problemáticos, la película no se topó con trabas burocráticas- y expectación también, ya que aunque se cayó de la programación del pasado Festival de Cine de la Habana, se espera su estreno en mayo dentro del marco del Festival de Cine Francés de la misma capital.           

Homenajea la película a la generación perdida de los nacidos en la isla entre 1955 y 1960, aquellos que vieron comprometidos sus ideales revolucionarios con el desmoronamiento de la URSS y la proclama del “periodo especial” por parte de Fidel Castro en 1992, lo que condujo a Cuba a una de las etapas más críticas y oscuras de su reciente historia, con la escasez y la censura causando estragos entre una población que se veía abocada al exilio o a la corrupción cuando los lazos de solidaridad no eran suficientes. Y lo hace del crepúsculo al amanecer, en unidad de espacio y de tiempo, desde un escenario natural con vistas al malecón habanero y al mar, pero también abierto al resto de la ciudad: La Habana, Cuba, solo se puede entender desde un plano cenital que desvele su disposición geográfica y su entramado urbanístico y humano. En este sentido, Cantet afirma que “se les ocurrió incluir la realidad de una ciudad percibida desde una azotea en vez de recorrerla”, ya que en La Habana “los ruidos son invasores y se vive en un entorno colectivo”. En este sentido, la matanza de un cochino, una pelea conyugal o los festejos tras la victoria de uno de los equipos de baseball de la ciudad son percibidos a vista de pájaro y a cielo abierto, “sintiendo la ciudad sin rodar sus clichés”, como el propio director reconoce.

España está muy presente en Regreso a Ítaca, no solo por ese personaje capital de Amadeo (Néstor Jiménez), el apátrida que regresa a la isla después de haber abandonado a su esposa y a compañeros por motivaciones desconocidas (se desvelan durante el clímax del filme) sino a través del recorrido cultural-emocional compartido por los protagonistas: Tápies, Serrat, Fórmula V, Vargas Llosa forman parte de sus recuerdos, de la diégesis y de la banda sonora de la película. Sin embargo, Yoenis, el hijo de Aldo, perteneciente a una nueva generación ya, representa el pragmatismo, la acuciante necesidad de los jóvenes cubanos de romper con las barreras impuestas por la dictadura y el embargo (que se levantó justo después de terminado el rodaje de la película, el 17 de diciembre del 2014). Por eso Cuba, en palabras de Laurent Cantet también, es una isla a la deriva, que no se sabe muy bien hacia donde va, algo que en realidad sirve como metáfora para explicar el momento que vivimos en el resto del mundo.

Además de por el contenido, Regreso a Ítaca destaca por la forma, en especial en todo lo que atañe a la dirección de actores y a la transparencia en el trabajo de estos. Para que la interpretación y los diálogos estuviesen vivos y pareciesen reales, Cantet volvió a rodar con dos cámaras, lo que facilitó los encabalgamientos, el plano/contraplano, y cierto margen para la libertad de los actores y para el imprevisto de la puesta en escena. Los planos generales y el cambio de eje sirven para aligerar la intensidad dramática de la función y para hacer transiciones entre bloques dramáticos intensísimos, que el realizador modula a través del tamaño del plano y de la angulación. Jorge Perugorría, Isabel Santos, Fernando Hechevarría, Néstor Jiménez y Pedro Julio Díaz Ferrán están pletóricos en sus actuaciones, gracias a la naturalidad de unos papeles que sienten como propios, y a la calidad del texto original seguramente. En cualquier caso, uno percibe la mayor libertad de palabra y de pensamiento que existe en La Habana y se emociona con esta película de sueños rotos y vidas robadas que tanto nos atañe. Regreso a Ítaca fue premio Venice Daysen el Festival de Venecia y ganó el Premio a la Mejor Película en el Festival de Biarritz. Se merece estos y más.

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