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PERDIENDO EL NORTE

Escrito por José Luis Sánchez Noriega
PERDIENDO EL NORTE
  • Producción
    Mercedes Gamero para Atresmedia y Telefónica (España, 2014)
  • Dirección
    Nacho G. Velilla
  • Guión
    Oriol Capel, David S. Olivas, Antonio Sánchez y Nacho G. Velilla
  • Fotografía
    Isaac Vila
  • Música
    Juanjo Javierre
  • Distribuidora
    Warner
  • Estreno
    06 Marzo 2015
  • Intérpretes
    Blanca Suárez, Julián López, Yon González, José Sacristán, Miki Esparbé, Úrsula Corberó, Malena Alterio, Javier Cámara, Carmen Machi.

perdiendo-el-norte2Comedia agradecida que busca sin coartadas la carcajada inmediata

Casi medio siglo después de Vente a Alemania, Pepe (Pedro Lazaga, 1971) el Angelino que interpretaba Pepe Sacristán continúa por los predios de doña Ángela (Merkel: ningún parentesco por la coincidencia del nombre), allí lo dejó más solo que la una Pepe (Alfredo Landa). Medio siglo que son casi dos generaciones y unos cambios notables en la vida de la piel de toro, pero esa vida da tantas vueltas que vuelve la emigración a Alemania como recurso para prosperar (o, simplemente, para sobrevivir). Porque aquí, ni siquiera llamándote Próspero (Javier Cámara en un personaje muy agradecido) tienes oportunidades, más bien estás abocado a que te asfixien las hipotecas, sobre todo si has conocido tiempos de bonanza y tienes alma de nuevo rico.

Muy curtido en telecomedias (7 vidas, Aida), Nacho G. Velilla filma su tercer largo, tras  Fuera de carta (2008) y Que se mueran los feos (2010), su mejor película. Ha armado una comedia muy agradecida, de esas que pueden romper las taquillas. Una comedia popular que sintoniza con un público amplio, saca partido del tema que se propone, es notable en el regate corto (diálogos y chistes) y funciona muy bien en la crítica social y los recursos melodramáticos. Probablemente se le eche en cara falta de sutileza, de un humor más sugerido que explicitado, y ciertamente es una deficiencia evidente; pero la película es bien directa y busca sin coartadas la carcajada inmediata.

            Con una formación de economista, Hugo, y su amigo Braulio (que ha perdido la beca de investigación en un laboratorio) deciden marchar a Alemania tras ver en televisión carreras exitosas de jóvenes españoles. Hugo deja atrás a su novia, de una familia acomodada. Pero la llegada a Berlín está lejos de ser un camino de rosas: por más que lo intentan, ninguno de los dos consigue un empleo acorde con sus expectativas y su formación. Hugo va bajando la prepotencia con la que se conducía a la llegada; a punto está de volverse, lo que le había vaticinado Andrés, un septuagenario aún superviviente de la emigración española de boina y maleta de cartón. Los dos amigos acaban trabajando en el kebab que regenta un turco casado con una española (Malena Alterio) y donde también está empleado otro compatriota cuya hermana Carla (Blanca Suárez) acaba haciéndole tilín a Hugo.

            Perdiendo el norte se ve con agrado porque tiene ritmo, desarrolla con gracia y fluidez las situaciones de comedia y va sacando punta a los diálogos con ingenio. Dicho en plata: te ríes (lo que no es tan habitual). Pero no se limita a una acumulación de gags más o menos ingeniosos, sino que construye mínimamente un discurso sobre la España actual de nuevos ricos, corrupción y delincuencia de cuello blanco, política económica de recortes, desprecio por la investigación… en fin, una España donde los más preparados han de irse fuera a ganarse la vida. Pero ni Alemania ni el Reino Unido son paraísos donde se aplauda de inmediato el talento de los jóvenes españoles, quienes tienen en la barrera del idioma el obstáculo definitivo para la integración. Nos muestra muchas frustraciones y las mentiras de los emigrantes que han de simular mejores condiciones de vida para no defraudar (o, simplemente, para tranquilizar) a sus familias. También la película toma buena nota de la generación de Andrés, emigrantes no cualificados que tuvieron que sobrevivir en condiciones mucho peores; y en las mismas mentiras piadosas coinciden con los jóvenes actuales.

            La trama principal de comedia dramática (emigración de los jóvenes y relación Hugo-Carla) queda muy enriquecida con las subtramas de la maternidad y el problema de esterilidad, así como con los personajes secundarios: Carmen Machi y Javier Cámara hacen un espléndido dúo a pesar del poco peso de su historia. En este sentido, el reparto es muy acertado y son de agradecer las presencias bufonescas de Julián López y Miki Esparbé. En la convergencia de las tramas del parto, la maratón y la boda del desenlace hay una insistencia y una dilatación innecesarias. Pero ello no empaña el buen pulso de esta comedia popular. (Me resistía a cualquier comparación con Ocho apellidos vascos, pero me temo que puede ser el relevo en 2015 del liderazgo de taquilla que detentó aquella).

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