.

El cine y lo cinematográfico en los museos

Escrito por J.L. Sánchez Noriega

Por distintas circunstancias convergentes, estamos asistiendo a cierto desplazamiento o ampliación del espacio público en que se ubica el cine. Las películas se ven en otros lugares, hay un creciente interés por los aparatos de los orígenes y los directores de culto salen de las sesiones de filmoteca para ocupar las prestigiadas salas de los museos y las frecuentadas exposiciones temporales.

Las salas ya no son el territorio exclusivo de la exhibición de las películas, pues a ellas se han venido sumando, primero, el televisor doméstico –ya a mediados de los ochenta la facturación de los derechos de televisión superó a los ingresos de taquilla en la financiación del cine- y, más tarde, centros culturales y artísticos de diversa naturaleza (en Madrid, desde donde escribo, la Casa de América, el Círculo de Bellas Artes, el Museo Reina Sofía, el Arqueológico, la Casa Encendida, universidades y colegios mayores, etc.), frecuentemente con ciclos más interesantes y con obras más novedosas que los de las salas comerciales; de hecho, hay audiovisuales que sólo existen porque se muestran en esos espacios, como el corto Alumbramiento (2002) y la obra maestra La morte rouge (2006) de Víctor Erice, exhibidos en la exposición dedicada conjuntamente a Erice y Abbas Kiarostami en el Centro de Cultura Contemporánea barcelonés y la Casa Encendida madrileña –que ha ofrecido el año pasado una exposición sobre Andy Warhol con la proyección de algunas de sus películas- que ha acabado en París (Centro Georges Pompidou).

El interés por la génesis del cine, desde las linternas mágicas y los aparatos del precinema a los primeros proyectores y cámaras, se aprecia en la relativa abundancia de publicaciones, estudios y exposiciones, impensables hace sólo unos años. El espléndido Museu del Cinema gerundés (www.museudelcinema.org) no tiene parangón en nuestro país y se encuentra a la altura de las mejores instituciones similares del mundo. Creado por el coleccionista Tomàs Mallol, contiene 8.000 objetos, aparatos y accesorios precinematográficos, además de carteles, películas, libros y otros documentos sobre la historia del cine. También resulta interesante la colección de Basilio Martín Patino titulada “Artilugios para fascinar” que se exhibe en la sede salmantina de la Filmoteca de Castilla y León. Sobre ella está el admirable trabajo homónimo del profesor Francisco Javier Frutos, quien acaba de presentar su tesis doctoral Las placas de la linterna mágica y su organización taxonómica (Ed. Universidad de Salamanca, 2007), una investigación muy pertinente para conocer esa forma peculiar de “máquina de la visión”. Más modestamente, los cines Princesa, en la plaza de los Cubos de Madrid, exhiben en su vestíbulo una treintena de linternas mágicas y proyectores de los orígenes. En la sede de la calle madrileña de Zurbano de la Academia de Cine ha recalado en diciembre de 2007 la exposición De las sombras al film con aparatos de Josep Maria Queraltó que viene exhibiéndose en diversas ciudades desde hace tres años. Aunque la forma de exponer el material resulta excesivamente pobre, el centenar de piezas –de las 15.000 de la colección- que se muestran tienen un evidente interés.

La citada muestra conjunta sobre Kiarostami y Erice replantea por completo la aproximación del público a la obra y personalidad de estos cineastas. Ya no se trata de ir ocasionalmente a una película en el momento del estreno, sino de indagar en la condición artística de esos directores, que se manifiesta en fotografías –magníficos los paisajes desnudos de caminos de Kiarostami-, cartas, textos, guiones, etc. Más allá de la recordada “política de los autores” por la que los cahieristas defendieron la personalidad creativa de los directores insertos en la industria, ahora se inscribe a los cineastas en el espacio propio del Arte, con el grado de personificación que hoy ha adquirido la concepción de lo artístico, de suerte que un objeto viene definido como tal si lleva la firma del artista. El Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) también ha programado en los últimos años las interesantes exposiciones “El siglo del cine” (1995) y “La ciudad de los cineastas” (2001), además de retrospectivas y no pocos festivales de cine y vídeo, y dar la oportunidad al cineasta José Luis Guerín de una instalación (“film en 24 cuadros”) titulada Las mujeres que no conocemos (enero-marzo 2008), preparada para la Bienal veneciana, hasta el punto de convertirse en centro de referencia para la creación audiovisual de nuestros días.

El MoMA neoyorkino es, probablemente, el primer museo donde el cine tiene carta de naturaleza como lenguaje artístico (véase la programación de los últimos años en www.moma.org/exhibitions/past.html). El Centro Pompidou también es pionero en una nueva concepción de espacio cultural que, más allá del museo, pero sin renunciar a él, ofrece programas completos de cine, retrospectivas, ciclos, exposiciones y todo tipo de muestras gracias a las cuales, al final, el cine queda perfectamente integrado en el territorio artístico y cultural. Godard ha sido homenajeado en diversas ocasiones, con una retrospectiva integral (140 películas) en abril de 2006, y de su Histoire(s) du Cinema se ha estrenado un montaje reducido en diciembre de 2004. Muy sugerentes son las pedagógicas “Estatuto y poderes del narrador” y “Turín, cuna del cine italiano” y hay que valorar sus ediciones de las películas de Man Ray y de cine dadaísta. Además de las retrospectivas a directores (en los últimos años Brian de Palma, Alain Resnais, Tarkovski, Oliveira, Minnelli, Chantal Akerman, Fassbinder, Scorsese, Norman McLaren, Jean Eustache) merece la pena destacar las exposiciones “Un siglo de cine surrealista”, “¡Has dicho Bollywood!”, “Hitchcock y el arte: coincidencias fatales” y “Hollywood deconstruido”. La Fundación Cartier para el Arte Contemporáneo (París) ha dedicado, en junio de 2006, una muestra a la figura de Agnès Varda, donde sus películas amateurs se dan la mano con fotos, diaporamas y otros materiales en unas instalaciones que desbordan el territorio del cine; esa misma institución presta sus salas desde marzo de 2007 para las películas experimentales, dibujos, fotos, pinturas y esculturas de David Lynch. En nuestro país, además de la exposición del CCCB sobre Kiarostami y Erice, el Centro José Guerreo de Granada ha dedicado una a Basilio Martín Patino

Utilizamos cookies propias y de terceros con el fin de mejorar la experiencia del usuario. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.
Ver política de cookies.