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Cine español: el estado de la cuestión

Escrito por José Luis Sánchez Noriega

El título que encabeza estas líneas corresponde al de un informe que ha elaborado Fernando Lara –antiguo director general del ICAA y de la Seminci vallisoletana- por encargo de la Academia de Cine. A lo largo del último trimestre de 2011 harecabado la opinión de distintas asociaciones que representan a los productores, distribuidores y exhibidores, y responsables de plataformas legales on line con la pretensión justamente de radiografiar un “estado de la cuestión” que sirva para afrontar los problemas de nuestro cine. Estos problemas se pueden resumir –a nuestro juicio- en la paradoja de un cine con un volumen de producción importante (hasta 200 largometrajes al año, habiendo duplicado el número de filmes rodados en el último decenio) y una cuota de pantalla (porcentaje de entradas vendidas sobre el total) casi marginal, con dificultad para llegartraveling cine al 15 %, por debajo de Turquía, Francia, Italia, Reino Unido, Polonia, Dinamarca y Alemania (véase el cuadro adjunto con datos del ICAA-Secretaría de Estado de Cultura).

Evolución del mercado cinematográfico. 2000 - 2010

 

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

2010

Nº Cines

1.298

1.254

1.223

1.194

1.126

1.052

936

907

868

851

860

Nº Salas

3.500

3.770

4.039

4.253

4.390

4.401

4.299

4.296

4.140

4.082

4.080

Películas exhibidas

1.718

1.831

1.877

1.916

1.795

1.730

1.748

1.776

1.652

1.481

1.555

Películas de largometraje españolas

Integramente españolas

64

66

80

68

92

89

109

115

124

135

151

Coproducciones

34

40

57

42

41

53

41

57

49

51

49

Total

98

106

137

110

133

142

150

172

173

186

200

Recaudación (millones de euros)

Españolas

53,74

110,18

85,47

100,86

92,87

106,21

98,41

86,73

81,61

104,37

80,28

Extranjeras

482,58

506,24

540,43

538,57

598,73

528,74

537,75

557,00

537,68

566,67

582,03

Total

536,33

616,42

625,90

639,43

691,60

634,95

636,16

643,74

619,29

671,04

662,31

Espectadores (millones)

Españolas

13,4

26,2

19,01

21,73

19,28

21,29

18,77

15,80

14,36

17,48

12,93

Extranjeras

121,9

120,6

121,70

115,74

124,64

106,36

102,88

101,14

93,45

92,51

88,67

Total

135,3

146,8

140,71

137,47

143,93

127,65

121,65

116,93

107,81

109,99

101,60

            A diferencia de otras actuaciones, en este caso se trata de llegar a un diagnóstico consensuado entre los diversos sectores, muchas veces enfrentados por intereses contrapuestos, como históricamente ha sucedido con los productores –partidarios de cuotas de pantalla para sus películas- y los exhibidores, que abogaban por una liberalización total que, en la práctica, suponía entregar las salas a las multinacionales norteamericanas. Como casi todos los documentos de consenso, puede parece un tanto descafeinado, pero apunta las líneas en que debería inscribirse la política cinematográfica cualquier partido en el poder. Ha sido elaborado con anterioridad a los alarmantes datos de la caída de la producción en los primeros meses de 2012 (se iniciaron la mitad de los rodajes respecto al año anterior) y del recorte de las subvenciones en torno al 35 por ciento. Básicamente, el documento (disponible en el número 189, mayo, de la revista Academia, a su vez colgado en la página www.academiadecine.com) subraya la necesidad del respaldo institucional; una mejora de las fuentes de financiación; la colaboración con las televisiones públicas y privadas; una mayor promoción de nuestras películas tanto dentro como fuera de España; el papel de la distribución independiente; la importancia de las salas como punto de partida para la comercialización de las películas; y el esfuerzo de los exhibidores en el proceso de digitalización de las salas y la confianza en las nuevas plataformas legales on line.

            Globalmente, es un informe dirigido a las administraciones públicas en busca de apoyo para nuestro cine; con la excepción de los descriptivos, el resto de los 15 puntos de que consta contiene diversas peticiones: desgravaciones fiscales, ayudas directas, cobertura legal para las inversiones de las televisiones, promoción en el mercado exterior, ayudas a la digitalización de las salas, persecución de la piratería, coordinación de políticas del Estado y comunidades autónomas e introducción del cine en la enseñanza. Otros puntos subrayan dimensiones de la industria como el papel de los distribuidores independientes, el valor estratégico de las salas en el proceso de comercialización de las películas, el prestigio de las industrias técnicas o la confianza de las plataformas legales on line.

La mayoría de las peticiones vienen a reforzar políticas ya existentes; quizá falte una petición a favor de salvaguardar la pluralidad y diversidad de la cartelera. No parece de recibo que algunos estrenos con hasta 800 copias desplacen a películas españolas y europeas; del mismo modo que la defensa de la competencia impide que una marca adquiera una posición dominante en un mercado concreto, no sería descabellado plantear una limitación en el porcentaje de pantallas que puede ocupar una película en una ciudad o un territorio. La única demanda al Estado realmente novedosa es la “Introducción de la educación audiovisual en el sistema de enseñanza” (punto 14) que, según el documento, a pesar de algunos intentos nunca ha tenido una solución satisfactoria y que plantea con estas palabras: “Ya sea como materia curricular o actividad complementaria extracurricular, es urgente dotar a los alumnos de un bagaje teórico, estético e histórico que les permita conocer a fondo un lenguaje con el que están en contacto de manera incesante, ocupando buena parte de su vida. La formación de un nuevo público, más cercano al cine español y que se reconozca en él, pasa indefectiblemente por que en los institutos y colegios se establezca una práctica educativa de conocimiento y profundización en nuestros títulos clásicos”. Creo que esta reivindicación es muy justa y figura con derecho propio en la muy celebrada política de protección del cine francés. En el fondo, se trata de ser consecuente con la consideración del cine como hecho cultural, lo que exige integrarlo en el curriculum educativo del mismo modo que la enseñanza de la literatura, el pensamiento o la música.

academiaComo se sabe, hay fuertes reticencias a las subvenciones del cine español y existe la creencia de que prácticamente las películas se estrenan prácticamente amortizadas con ayudas oficiales: el abajofirmante ha sido testigo, en más de una ocasión, de comentarios burlones en una proyección al desfilar los créditos de una película española con los rótulos de instituciones estatales, autonómicas, municipales y diversos organismos que participaban de la película... Aunque el cine no recibe del Estado ayudas desproporcionadas en relación con otros sectores, no cabe duda de que el sistema necesita mejoras y quizá haya que revisar el viejo mecanismo del indiscriminado 15 % de la taquilla; porque, efectivamente, hay películas con ayudas oficiales que nunca se estrenan o lo hacen en condiciones lamentables; incluso se da el fraude de productores que compran entradas para alcanzar el mínimo de espectadores a que da derecho la subvención. El conjunto del cine español debe ser más autocrítico en este sentido y plantear hasta qué punto hay mercado para 200 títulos o no sería más modesto y eficiente concentrar los recursos en menos películas.  

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