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La mujer en el cine español

Escrito por R.
La mujer en el cine español, de Israel de Francisco, José Antonio Planes y Enrique Pérez Romero (ed.). Madrid, Arkadin, 2010, 312 pp.

Sí, esto es exactamente lo que parece: un libro sobre mujeres escrito, mayoritariamente, por dos hombres, y editado y coordinado por un tercero. Esa es la visión, al menos, que tendrán muchas lectoras y lectores. No es esa la perspectiva con que debería mirarse en un país maduro, por supuesto, pero ese será el ángulo desde el que será observada por muchos esta obra.

Y eso, aunque una parte relevante de la misma esté compuesta por las reflexiones de diez mujeres. Esto es algo que ya nos lo encontramos en la génesis del proyecto, por lo que en absoluto será sorprendente volver a encontrárnoslo ahora. Y, todo hay que decirlo, nos vino muy bien. A mí, al menos, como responsable final de la edición, me resultó muy útil observar que todavía hay personas —hombres y mujeres— dispuestas a cuestionar que tres hombres pueden llevar el peso, objetiva y rigurosamente, de un libro sobre el papel de la mujer en el cine español. [...]

Cuando asumí este proyecto, nunca pensé en él en términos feministas; tampoco comenté de manera directa esta idea con los dos autores principales; tampoco apareció este concepto cuando me dirigí a las diez colaboradoras que aportan sus textos. No. No era, por tanto, un libro que, en origen, quisiera construirse bajo una perspectiva ideológica. Como editor, he otorgado plena libertad a las doce personas que lo escriben, para expresarse siempre bajo su criterio y responsabilidad. Ahora bien, pienso que el resultado de esta obra es rabiosamente feminista, sin ser genuinamente —al menos en su mayoría— femenino.[...]

La relación entre todas las voces de este libro bien se podría colocar bajo esa bella expresión que se empleó hace unos años para traducir un título de Woody Allen: Acordes y desacuerdos. Los acordes, la música, el fondo común que nos une, tienen que ver con una visión del mundo que dista mucho de la que habíamos heredado. Tienen que ver con la incomodidad de seguir hablando de este tema; de aceptar que todavía hay que escribir un libro sobre “la mujer en el cine español”; de tener que insistir, hasta la náusea, en la denuncia de unos tiempos que ya todos deberíamos haber denunciado y superado; la incomodidad de tener que aceptar que la relación entre personas de distinto género, en este país, sigue problematizándose en pleno siglo XXI. Más allá de esa música, existen diferencias en la letra, como no podría ser de otra manera. Discrepancias secundarias, quizá, en la mayoría de las ocasiones.[...]

Al asumir el proyecto, vi claro que debía haber dos bloques bien diferenciados, pues era imprescindible un denso contexto histórico. Israel de Francisco no sólo coloca ante nosotros ese marco necesario, sino que entra a fondo en la intrahistoria de España, puesta en permanente relación con el cine. Y lo hace, como tenía claro que lo haría y de ahí su elección para este libro, sin autocensurarse; sin callar lo que otros callan; sin dejar de ser él mismo y sin desaparecer, por tanto, detrás de unas palabras asépticas o meramente formalizadas para la ocasión. La composición de ese primer bloque, formado por cinco apartados, se adecua a la división temporal más lógica, impuesta por nuestra Historia: la época que va desde la llegada del cine a España (1896) hasta las fechas previas a la instauración de la República (1930); la propia República e incorporación del sonido al cine (1930-1936); la Guerra Civil (1936-1939); el Franquismo (1939-1975); y la Nueva Democracia (1975-2009).[...]

La parte central, donde diez mujeres nos hablan de diez personajes femeninos que las han seducido y, por tanto, de diez películas, ofrece la cara exacta que deseé cuando pensé en ella. Son Nuria, Olga, Beatriz, Elena, Carmen, Josefa, Ana, Anna, Paula y Angélica. A ellas sólo les pedí que fueran ellas. No hubo más premisas que elegir una película y/o un personaje femenino que fuera especial para las autoras. Y que volcaran su subjetividad sobre el texto. Por eso, esas diez voces que se erigen con fuerza en la parte central de este libro, son fundamentales. [...]

La tercera parte, donde se desarrolla más un análisis estrictamente cinematográfico, complementa a la primera. Si Israel se sumerge en la Historia y pone al cine en relación con ella, José Antonio Planes Pedreño se sumerge en el cine y lo pone en relación con la Historia. Debido a esa complementariedad, esta tercera parte sistematiza y amplía los hilos cinematográficos que se extienden durante el capítulo histórico, y se entra a fondo en el significado de las películas fundamentales. Significado social, histórico y estético. [...]

De entre los cientos de películas trabajadas, que se reflejan convenientemente en la filmografía final, habría que destacar casi un centenar, por su importancia capital. No tiene sentido que lo haga aquí, pero sí me gustaría traer a colación algunos de los títulos que ningún estudio posterior sobre este tema podrá orillar, en mi opinión: La aldea maldita; Sobre el cieno; La hermana San Sulpicio; Romancero marroquí; Porque te vi llorar; Rojo y negro; Raza; Locura de amor; Cielo negro; La laguna negra; Condenados; Calle Mayor; El último cuplé; Viridiana; La gran familia; La tía Tula; Pim, pam, pum… ¡fuego!; Furtivos; Cría cuervos; La petición; Mi hija Hildegart; Vámonos, Bárbara; Los días del pasado; Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón; Gary Cooper, que estás en los cielos; Función de noche; ¿Qué he hecho yo para merecer esto!; Tata mía; Sombras en una batalla; Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto; Libertarias; Secretos del corazón; Solas; Yoyes; María querida; Yo soy la Juani; Siete mesas de billar francés o En la ciudad de Sylvia. [...]

Además de hacer un repaso histórico y analítico por toda la Historia de nuestro cine, no hemos querido dejar al margen dos ámbitos importantes: el de la televisión, y el de la contemporaneidad de este libro. En el primer caso, la necesidad de sintetizar ya mucho todo el análisis cinematográfico, aconsejaba mucha prudencia, y sólo se han querido destacar algunos hitos fundamentales, que entroncan con diferentes temas tratados en la tercera parte, como las miniseries Proceso a Mariana Pineda, Teresa de Jesús o Marisol. Esta última podría ser considerada parte de esa contemporaneidad más rabiosa, a la que me refería; como Tres días con la familia, La mujer sin piano o Nacidas para sufrir, tres largometrajes cinematográficos que conectan con parte de esa Historia y de esos temas que conforman el núcleo fuerte de este libro y que demuestran, así, que sigue siendo necesario, al menos bajo la perspectiva de estos tres cineastas, describir y/o denunciar la situación social de la mujer española.[...]

Las películas citadas anteriormente, como algunas de las insoslayables en cualquier estudio sobre la mujer en el cine español, han traído hasta mí las mismas emociones que recorrí durante la edición del libro que el lector tiene entre sus manos. Fueron fundamentalmente dos: la rabia y la satisfacción. La primera provino de la lectura del lúcido análisis histórico sobre la terrible influencia que el Franquismo ha tenido sobre nuestra sociedad. La constatación de lo que ya todos sabemos, aplicada al cine, primero, y al análisis del cine conectado con la sociedad, después, es realmente desoladora. [...]

La otra emoción que me embargaba mientras citaba esas películas, recordando la edición del libro, es la que proviene de observar cómo, a pesar de todo, hemos llegado donde hemos llegado. En la política, las dos ministras más importantes del Gobierno de España son mujeres; hay un Ministerio de Igualdad que no sólo es un símbolo necesario, por todo lo antedicho, sino cuyas funciones, además, encuentran perfecto acomodo en un momento en que los ideales igualitarios del feminismo quedan aún lejos. Tenemos una Ministra de Cultura, a la que podemos exigir y criticar, faltaría más que por ser mujer no pudiéramos; proviene, además, del mundo del cine. Y, lo más importante para el estudio que estamos realizando: mientras antes de que llegara la democracia sobraban dedos de las manos para contar las mujeres cineastas, ahora faltan números dentro de una centena para contar las que se han incorporado a esa tarea en las últimas tres décadas. Resulta emocionante, sin duda, que una sociedad sea capaz de sobreponerse a un legado tan sórdido y tan terrible, y que en poco más de treinta años haya logrado avanzar tanto. [...]

Creo, por tanto, que la normalización con que la mujer se ha venido incorporando al cine es paralela a una cierta normalización social, de carácter general, en la misma dirección. Y que la feminización del cine español, que es real y bien palpable (en temas y tonos) es también paralela a una cierta feminización de la sociedad española. Lo cual es, indudablemente, positivo. Pero también creo que disfrutar de esta normalización, y profundizar en ella, no debe ser óbice para mantener la vista puesta en el retrovisor, ya que la Historia de España demuestra que allá donde hay un avance imparable, suele haber siempre alguien cerca que desea revertirlo. Y esta triple tarea, la de disfrutar de lo conseguido, seguir luchando para cambiar lo que debe ser cambiado, y permanecer vigilantes, la tenemos que hacer de la mano mujeres y hombres. Sirva este libro como una modesta prueba de ello.

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