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TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS

Escrito por Ángel Antonio Pérez Gómez
  • Titulo Original
    Three Billboards Outside Ebbing, Missouri
  • Producción
    Blueprint Pictures (USA, 2017)
  • Dirección
    Martin McDonagh.
  • Guión
    Martin McDonagh.
  • Fotografía
    Ben Davis.
  • Música
    Carter Burwell.
  • Montaje
    John Gregory.
  • Distribuidora
    DeAPlaneta
  • Estreno
    12 Enero 2018
  • Duración
    115 min.
  • Intérpretes
    Frances McDormand (Mildred Hayes), Woody Harrelson (Willoughby), Sam Rockwell (Dixon), Abbie Cornish (Anne), Caleb Landry Jones (Red Welby), Lucas Hedges (Robbie), Peter Dinklage (James), Kerry Condon (Pamela)

tresanuncios2Una madre coraje. 

Mildred Hayes está furiosa. Han pasado meses desde que su joven hija Ángela fue asaltada, violada, asesinada y quemada sin que se haya avanzado en la investigación del horrendo crimen. Así que alquila tres vallas publicitarias a la entrada de la pequeña ciudad del Medio Oeste donde vive para denunciar la inoperancia policial. A partir de este momento los hechos se encadenan en una sucesión en la que se entremezclan la ira inconsolable de un madre dispuesta a que se haga justicia a toda costa, la ineficacia de unos policías que no son precisamente detectives para casos como éste (incluyendo a su jefe el sheriff Willoughby, hombre honrado y bien intencionado, pero secundado por una panda de inútiles encabezada por el impresentable oficial Dixon), la inercia y maledicencia de un pueblo enemigo de alterar el status quo y de introducir peligrosas novedades, la violencia que estalla en forma de cólera o actos brutales, las difíciles relaciones familiares y conyugales, la culpabilidad latente, las frustraciones y traumas de todo tipo.

Todo esto está presente en el espléndido guion original de Martin McDonagh (que ya se ha llevado el Globo de oro) y en su dirección de actores. Los personajes se describen más por lo que hacen que por lo que dicen, en la mejor tradición conductista del cine americano, y eso que McDonagh es inglés de nacimiento. El relato rehúye el maniqueísmo y, aunque hay personajes de una pieza, también en el transcurso de la acción los personajes van cambiando de manera de pensar y actuar. Así que no todo es dominio del mal.

Hay tipos positivos como James, el enano, y el mismo publicista, capaz de acercar un vaso de zumo a su agresor accidentado. La misma Mildred, que parece berroqueña en su afán vindicativo, acaba por reconocer que tomarse la justicia por su mano no conduce a nada. Además, ella arrastra la culpa de haberle negado a Ángela el coche familiar para volver a casa la noche de su trágica muerte. Y hasta el jefe de policía, Willoughby, no es de una pieza: asoma el carácter cariñoso con su mujer e hijas, pero al mismo tiempo prefiere suicidarse antes que dar que sufrir a los suyos.

El filme que toca un montón de palillos es un reflejo del malestar que aqueja a la sociedad norteamericana, donde las personas se sienten inseguras respecto a su propia vida y a las relaciones con los demás (sean conyugales, paternofiliales, amistosas o laborales). El esperpento del exmarido de Mildred enredado con una jovencita de diecinueve años (para más inri, limpiadora de las celdas del zoo), o del enano despreciado y humillado por la propia Mildred, son sólo síntomas de ese clima afectivo presidido por la desconfianza mutua, incluyendo la del propio suicida, que no cree en que su esposa e hijas vayan a soportar su agonía como canceroso y, por si acaso, prefiere ahorrársela.

Como decía, no es un film de buenos y malos, sino de personas que lidian con unas circunstancias que, en la mayoría de los casos, no las han elegido, tienen que soportarlas o adaptarse a ellas con dificultad, y pagan un precio que a veces les resulta demasiado caro (como en caso de Dixon y su malévola y dominante madre).

La música de Carter Burwell ilustra, subraya, acompaña e induce en el espectador tonos emocionales que hacen más comprensibles y rotundos ciertos momentos del film. Lo mismo que la fotografía que, sin estridencias ni efectismo alguno, recrea la atmósfera de un pueblo de Missouri confiriendo verosimilitud a las imágenes y a lo que se narra. La interpretación de Frances McDormand, ganadora también de un Globo de oro, es sencillamente deslumbrante, en la misma línea y altura de su actuación en Fargo. En plenitud de recursos y facultades, borda su papel de «madre coraje» con una sabia mímica que nunca suena a impostada sino a natural expresión de la terrible pérdida de una hija en plena juventud y de tener que soportar la separación de su marido, un perfecto imbécil tal como lo pinta el film. El resto del elenco está a gran nivel, destacando, por una parte, Woody Harrelson en el agradecido papel del sheriff y, por otra, la de Sam Rockwell en un tipo que sufre una transformación enorme en el transcurso del relato.

Martin McDonagh, brillante como guionista, se luce también como director con un estilo audiovisual que trata de narrar con nitidez, pulcritud y eficacia la historia, poniendo la cámara donde lo pide la situación, un estilo en apariencia comedido, que rehúye todo protagonismo, pero que resulta de una eficacia narrativa encomiable. Habrá que seguir la carrera de este escritor y realizador que ha rozado la obra maestra en esta su tercera película.

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