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SI DIOS QUIERE

Escrito por Ángel Antonio Pérez Gómez
  • Titulo Original
    Se Dio vuole
  • Producción
    Wildside / Rai Cinema (Italia, 2015)
  • Dirección
    Edoardo Maria Falcone
  • Guión
    Edoardo Maria Falcone, Marco Martani
  • Fotografía
    Tommaso Borgstrom
  • Música
    Carlo Virzí
  • Montaje
    Luciana Pandolfelli
  • Distribuidora
    A Contracorriente Films
  • Estreno
    10 Junio 2016
  • Duración
    87 min.
  • Intérpretes
    Marco Giallini (Tomás), Alessandro Gassman (Don Pietro), Laura Morante (Carla), Ilaria Spada (Blanca), Edoardo Pesce (Gianni), Enrico Oetiker (Andrea), Carlo Luca De Ruggieri (Pizzuti), Giuseppina Cervizzi (Rosa).

sidiosquiere2Mi hijo ¿cura?

Tomás, cirujano prestigioso y persona de carácter altanero, es ateo militante. En el hospital donde ejerce trata con displicencia a los miembros de su equipo, como si todos fueran tontos o meros sirvientes a sus órdenes. Vive con su esposa Carla y el hijo soltero, Andrés, que estudia Medicina. En la puerta de al lado habita su hija Blanca, casada con Gianni, en apariencia lerdo, pero que gestiona un floreciente negocio. Como la muchacha se considera inútil para todo, comen y cenan en casa de sus padres. El conflicto estalla cuando el joven Andrés, en medio de una gran expectativa por parte del resto de la familia que teme que sea gay, confiesa que ha conocido a Jesucristo y anuncia que quiere hacerse cura.

La comedia italiana ha tenido sus buenas y malas épocas, pero siempre ha hecho de las costumbres y ambientes populares su caldo de cultivo. La religión y la Iglesia católica han sido también objeto de broma de muchas y diversas formas, desde los chispeantes duelos entre don Camilo y Peppone de los años cincuenta hasta Habemus papam (Moretti, 2011) pasando por Las tentaciones de Benedetto (1971) o Amarcord (Fellini,1973). Nos llega ahora Si Dios quiere que se inscribe con todo derecho en este subgénero de la comedia italiana.

Edoardo Maria Falcone (Roma, 1968) debuta en la dirección después de una ya larga carrera como guionista y lo hace con cierto decoro, pero todavía con maneras de principiante. Coresponsable en parte del guion, el film va sobre ruedas durante los primeros cuarenta y cinco minutos pero tiene un bache importante –de un cuarto de hora– cuando el perplejo Tomás empieza su «conversión». El film pierde ritmo y gracia, y a ratos, verosimilitud. Y renquea en la media hora final.

Como siempre, el diseño de los personajes es fundamental en la comedia. El fatuo Tomás es castigado por su prepotencia e insensibilidad con sus subordinados. También con los miembros de su familia emplea talante semejante, empezando por su mujer Carla, esposa florero, harta de serlo y de tener que decir amén a cuanto le propone su afamado y adusto marido. Igual desprecio le merecen su hija y el acobardado de su esposo. Su gran ilusión es su único hijo, al que pretende convertir en heredero de su prestigio. Y, claro, después de haberle dado una educación laica lo que menos puede imaginarse es que le salga con esa pata de banco: hacerse cura…

El protagonista es Tomás, el descreído que acaba convirtiéndose en colaborador de don Pietro y, burla burlando, cambia su actitud respecto a los que le rodean, desde su familia hasta su equipo médico. Él es el converso que recupera humanidad y comprensión con los demás, deja de ser engreído y egoísta, y cesa de tratar a la gente como si todos fueran imbéciles. El resto de los personajes están bastante peor trazados y vienen a ser peones que danzan alrededor de Tomás, incluyendo a su hijo Andreas, que no pasa del arquetipo de muchacho entusiasta y tornadizo, a su mujer Carla (una Laura Morente que sigue guapa pero con un papelillo de escaso fuste), y el matrimonio joven. Mejor pergeñado está el cura Pietro, que deviene el antagonista de Tomás, y cuya personalidad de líder fascinante no acaba de estar del todo conseguida. Lo interpreta Alessandro Gassman (de casta le viene al galgo) cuya actuación añade un plus de veracidad a este cura vocacional.

Se ve con agrado esta comedia y se le perdonan algunos de sus defectos, pero persiste la impresión de que un director más avezado podría haberle sacado mucha más chispa a esta historia.

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