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CREED. LA LEYENDA DE ROCKY

Escrito por Ernesto Pérez Morán
  • Producción
    Robert Chartoff, Sylvester Stallone, Kevin King Templeton e Irwin Winkler para Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) / Warner Bros (EE.UU., 2015)
  • Dirección
    Ryan Coogler
  • Guión
    Ryan Coogler, Aaron Covington
  • Fotografía
    Maryse Alberti
  • Música
    Ludwig Göransson
  • Montaje
    Claudia Castello Michael P. Shawver
  • Distribuidora
    Warner
  • Estreno
    29 Enero 2016
  • Duración
    134 min.
  • Intérpretes
    Michael B. Jordan, Sylvester Stallone, Tessa Thompson, Phylicia Rashad, Will Blagrove, Juan-Pablo Veza, Andre Ward, Tony Bellew, Philip Greene, Manny Ayala, Cory Kastle, Vincent Cucuzza, Christopher Weite

creed2Rescate del talludito boxeador que insufla vida a la serie

La mal llamada saga de Rocky (pues, en su definición siguiendo a la RAE, saga es un relato "que abarca las vicisitudes de varias generaciones de una familia") tiene mucho de territorio mítico y en cuanto tal merece ser revisada cada cierto tiempo. Un repaso hoy a las seis películas que hasta ahora conformaban ese horizonte audiovisual revela en primer lugar un título fundacional en el más estricto sentido de la palabra, pues allí se encontraban las líneas maestras de lo que luego sería una serie demasiado prolongada: una historia de calle sobre un boxeador no muy listo de quien el guion hace mofa de forma paródica; una serie de escenas desmitificadoras y otras excesivamente lacrimógenas, haciendo virar el conjunto hacia el melodrama; una estructura clásica en la disposición narrativa y el desarrollo del héroe y un final alejado de los tópicos en este tipo de largometrajes pugilísticos y con evidente instinto comercial.

A partir de esa primera película, el descenso hacia el producto de buenas intenciones, palomitas, algodón y taquilla... y el ascenso al retrato hagiográfico, a la épica de un Rocky cada vez tomado más en serio por su alter ego y creador, Sylvester Stallone. La distancia irónica se retoma con decisión en Rocky Balboa, tal vez la más melodramática de todas pero también la más crepuscular, un cierre no demasiado indigno para un personaje que, en el fondo, se acaba haciendo entrañable, aparte de su innegable relevancia icónica e ideológica (recuerden Rocky IV y su canto antisoviético, sin ir más lejos, en la mejor tradición del cine estadounidense más reaccionario).

Creed es la recuperación de la franquicia, esta vez sin la presencia de Stallone ni en el guion ni tras la cámara (esto último se agradece inmensamente), encargada al bisoño Ryan Coogler, que acepta la tarea con la frescura de la juventud pero sin denostar la herencia, haciendo guiños y citas a los títulos precedentes; por ejemplo, una alusión a la tercera pelea entre Apollo y Rocky, que clausuraba la tercera entrega y de la que hasta ahora no sabíamos su resultado. Así, el filme se despega con vitalidad y hace aterrizar la serie en la contemporaneidad a través de una cinta divertida, bien contada, sin ninguna pretensión y con dos combates espléndidamente rodados. El primero es un plano secuencia de más de cuatro minutos y medio, y la batalla final del aspirante tiene un estilo televisivo muy atinado. Ambos combates puntean y culminan la narración protagonizada por el hijo de Apollo Creed, en un ejercicio de confianza por parte del espectador, pues las cuentas cronológicas no cuadran: si Apollo muere a guantes de Ivan Drago en 1985 (fecha de estreno de Rocky IV), y como se dice en Creed su hijo nace después, el aprendiz de boxeador contaría en 2015 con 30 primaveras, una edad un tanto inverosímil para comenzar a boxear, sin que en el filme se cite al menos la supuesta madurez del “muchachito”.

Un relato de ascenso (sin caída) en el que el joven Adonis cuenta con la égida de un Rocky en horas bajas y que debe afrontar también no pocos problemas. Trama principal, subtrama de aprendizaje entre ambos personajes y una subtrama de amor al más puro estilo clásico, sin complicaciones, sin alharacas, con figuras matizadas y un reparto en el que destaca la presencia de Michael B. Jordan, un actor que debutaba como personaje muy secundario en Los Soprano y que encarnó al inolvidable y malogrado Wallace de The Wire. No contento con intervenir en las que seguramente sean las dos series televisivas más grandes jamás emitidas, poco después da el salto al cine y ahora amenaza con convertirse en una presencia habitual, gracias al buen trabajo realizado en Creed, cuyo final remite de forma consciente al Rocky inicial, cerrando una película vigorosa y entretenida.

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