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LAS SILLAS MUSICALES

Escrito por José Luis Sánchez Noriega
  • Producción
    31 Juin Films, France 3 Cinéma, Orange Cinéma Séries (Francia, 2015)
  • Dirección
    Marie Belhomme
  • Guión
    Marie Belhomme, Michel Leclerc
  • Fotografía
    Pénélope Pourriat
  • Música
    Alexis HK
  • Montaje
    Sébastien de Sainte Croix
  • Distribuidora
    Karma Films
  • Estreno
    28 Agosto 2015
  • Duración
    83 min.
  • Intérpretes
    Isabelle Carré, Carmen Maura, Philippe Rebbot, Nina Meurisse, Laurent Quere, Arnaud Duléry, Emmanuelle Hiron

sillas2Comedia rural con violinista y maestro en coma 

Este debut en el largometraje de Marie Belhomme es una película pequeña, voluntariosamente “de buen rollo”, con talante de comedia romántica, que se ve a gusto y posee un trasfondo de mayor empaque que el que parece en un primer vistazo. Cierto que le falta desarrollo argumental, con alguna trama secundaria que le proporcione mayor empaque, y también se echa de menos que no logre soslayar los tópicos: por ejemplo, con la figura del niño, muy manida en su construcción de “adulto en pequeño”. Ello impide el aplauso espontáneo y, probablemente, resultará demasiado blanda para el cinéfilo medio.

El arranque tiene lugar cuando Perrine, una chica ya entrada en la treintena, que se busca la vida como animadora de fiestas infantiles, con poco oficio y menos beneficio, se pierde en el campo cuando se dirigía a tocar el violín en la asociación de jubilados Porca Miseria. En una granja provoca, sin querer, el accidente que deja en coma a Fabrice Lunel y lo abandona porque llega tarde a la asociación. Con mala conciencia por esta conducta injustificable, visita a Fabrice en el hospital, intenta ayudarle en diversos aspectos y acompañarlo. Progresivamente se va aproximando al fantasma de Fabrice, lo sustituye como profesora de canto, se ocupa de su perro abandonado y, sin proponérselo, ha de cuidar de su hijo cuando se lo arroja la exesposa. Comprueba que era un hombre muy sensible, original (fabrica un ajedrez vertical en el que nadie juega) y tendente a la depresión.

Perrine es un personaje que, de inmediato y de forma muy espontánea, suscita la ternura y la solidaridad en el espectador; esta joven responde a uno de esos tipos frágiles, con valor de antihéroes, cuya torpeza queda equilibrada y disculpada por la buena intención que posee en todo momento, de forma natural e insobornable. Otros personajes, como el profesor que juega con “la mosca pegajosa”, una diana gigante donde se queda adherido, poseen el mismo espíritu fantasioso.

El argumento desarrolla una extraña historia de amor, pues, de forma muy paralela a la  del célebre policíaco Laura (1944) y otros relatos fantasiosos, el personaje protagonista se enamora de un ausente: allí un personaje que se cree muerto, aquí uno en coma que puede morir. Ese amor se explica por la soledad y baja autoestima de Perrine, y su encuentro con alguien que –como hacen ver los estudiantes de canto y otras pistas- parece sumido en la soledad y cierta melancolía; es decir, Perrine ve en Fabrice un alma paralela, un corazón solitario con quien puede compartir emociones y estados de ánimo, y entenderse a fondo. Ese amor posee capacidad para revivir y transformar a las personas: gracias a él, Fabrice regresa del mundo de los (casi) muertos y su cuerpo responde a las caricias; y en Perrine tiene lugar un cambio radical, pues su historia de amor supone la evolución de comprar una trampa para cazar un molesto ratón (al principio) a, al final, liberarlo cuando ya estaba dentro de la jaula. Nada nuevo, pero también nada ajeno a las emociones más humanas.

            Hay momentos con humor y poesía cotidiana, como en el monólogo de Perrine recostada sobre Fabrice en coma hablando del cuadro de Van Gogh que ha colgado en la habitación del hospital. Otros resultan bastante inverosímiles, incluso admitiendo las convenciones de género, como la improbable entrevista de trabajo de Perrine para ser admitida como profesora de canto. Gran parte de la propuesta se basa en la figura de la protagonista y su encarnación por la actriz Isabelle Carré; pero ya quedan indicados los vacíos de subtramas y es una pena que Carmen Maura tenga un papel con tan pobre desarrollo, cuando daba mucho de sí su tarea con los jubilados. 

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