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LOS FENÓMENOS

Escrito por José Luis Sánchez Noriega
  • Titulo Original
    Os fenómenos
  • Producción
    Zircozine y Maruxin?a Film Company (España, 2014)
  • Dirección
    Alfonso Zarauza
  • Guión
    Jaione Camborda y Alfonso Zarauza
  • Fotografía
    Alberto Díaz Bertitxti
  • Música
    Piti Sanz y Anxo Graña
  • Montaje
    Juan Carlos Arroyo
  • Distribuidora
    Surtsey Films
  • Estreno
    12 Diciembre 2014
  • Duración
    99 min.
  • Intérpretes
    Lola Dueñas (Neneta), Luis Tosar (Lobo), Ledicia Sola (Nina), Juan Carlos Bellido (Furón), Antonio Durán "Morris" (Benítez), Miguel de Lira, Xulio Abonjo, Alfonso Agra, Gonzalo Uriarte.

Os-fenomenos2Madurar y sentirse bien cuando caen chuzos de punta

            Tras un primer largometraje que pasó desapercibido (La noche que dejó de llover, 2008) y varios trabajos para televisión, el compostelano Alfonso Zarauza ofrece un filme maduro e inteligente, un drama social que retrata las dificultades de una generación de antiguos idealistas que han vivido a la intemperie y que, escasos de pertrechos para la crisis económica, se convierten en las primeras víctimas de la burbuja del ladrillo.

            Neneta es una joven de unos cuarenta años que vive en una furgoneta-caravana con Lobo y su bebé, ahora en la costa mediterránea. Pero Lobo la abandona el mismo día que presuntamente iba a empezar un trabajo nuevo, lo que supone el regreso de ella a su pueblo natal, en Galicia. Parece que ha cerrado una etapa en su vida, de incertidumbres y nomadismo; y busca reconciliarse con su madre y con un antiguo novio. Tiene que buscar trabajo y pedirle a su madre que le cuide al niño. Consigue empleo como peón de albañil y, aunque le cuesta vencer no pocas resistencias de los otros currantes, pronto se convierte en un miembro más de la cuadrilla. Pero la vida no es fácil, a la situación de crisis económica se suma el regreso de Lobo para ver al niño y el dolor que Neneta siente al comprobar que sigue enamorada del hombre que la abandonó.

             Rodada con una fotografía donde predominan los tonos mates y la luz apagada, Los fenómenos combina, en un equilibrio no siempre estable, el drama sentimental y la crónica costumbrista sobre la España del final de la década pasada. En el primero se hace un recorrido de unos pocos años por la vida de Neneta, la protagonista absoluta del relato: su pasado de “locuras juveniles” y desencuentro con su familia, un pasado no explicitado pero perfectamente imaginable y con peso para explicar el presente, con el regreso al pueblo gallego y la voluntad de crear un hogar para su hijo tras la espantada de Lobo, la oportunidad que se le abre con el antiguo novio y la nueva incertidumbre que siembra la visita de Lobo. En ese drama no tiene interés la intriga, pero sí los estados de ánimo y los sentimientos encontrados de la protagonista, en quien se adivina lo que piensa cuando faltan las palabras o cuando estas sirven para mentir(se). En Neneta hay un valioso retrato de una mujer que tuvo que enfrentarse a la familia o a las convenciones sociales para ejercer su libertad, que ha llevado una vida nómada con el resultado, poco gratificante, de verse abandonada en el momento en que necesita más estabilidad y protección afectiva.

            Pero donde mejor funciona la película es en cuanto crónica con apuntes costumbristas sobre la España de la burbuja inmobiliaria. Mediante el retrato de la cuadrilla de albañiles donde se integra Neneta se nos muestran los usos de empresarios sin escrúpulos que se valen de mano de obra esclava, sin contratos, con parte de sueldo en dinero negro y de capataces a los que se sobrevive con sobornos. A veces se le va la mano al director en ese retrato, con subrayados que pecan de caricatura (la llegada de la mujer a la obra el primer día de curro), pero en otros momentos está inspirado, como en el personaje del empresario paternalista, en lo referente a la palabra “dicotomía” y el poema a que da lugar, el personaje del testigo de Jehová o el conjunto de los diálogos de la cuadrilla de albañiles.

            Gran parte del valor de Los fenómenos radica en la composición que de su personaje hace Lola Dueñas, una actriz que no vamos a descubrir ahora, pues ya en 1998 sorprendía con una deslumbrante interpretación en Mensaka. Aquí vemos evolucionar a su personaje a través de su trabajo actoral -lo que no siempre sucede en el cine- desde la gestualidad inicial que tanto recuerda a Gelsomina / Giulietta Masina de La strada (1954) a su conducta más resuelta en el tramo final, cuando ha conjurado tanto dolor para que no le amargue el resto de su vida. Lola Dueñas da cuerpo e historia a un relato que viene a mostrar las incertidumbres de antiguos progres, echados al monte de cierto jipismo, y ahora víctimas de la horrible burbuja inmobiliaria; una película con imperfecciones, algunas deficiencias en la fluidez del relato, pero que maneja muy bien las elipsis, trata con respeto al espectador y tiene pulso para el esbozo de comedia costumbrista, un talante por el que no llega a decantarse, a pesar de que ahí tenía una baza mucho más fecunda que en el melodrama social.  

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