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EL AMANECER DEL PLANETA DE LOS SIMIOS

Escrito por Diego Salgado
  • Titulo Original
    Dawn of the planet of the apes
  • Producción
    20th Century Fox (EE.UU., 2014)
  • Dirección
    Matt Reeves
  • Guión
    Mark Bomback, Rick Jaffa y Amanda Silver
  • Fotografía
    Michael Seresin
  • Música
    Michael Giacchino
  • Montaje
    William Hoy y Stan Salfas
  • Distribuidora
    Hispano Foxfilm
  • Estreno
    18 Julio 2014
  • Duración
    130 min.
  • Intérpretes
    Andy Serkis (César), Jason Clarke (Malcolm), Kodi Smit-McPhee (Alexander), Gary Oldman (Dreyfus), Keri Russell (Ellie), Toby Kebbell (Koba), Kirk Acevedo (Carver), Judy Greer (Cornelia).

simios2Segunda entrega de la renovada saga de ciencia ficción que inaugurase en 2011 El origen del planeta de los simios.

El segundo jalón de 20th Century Fox en su plan de rehacer, no tanto una película, como una serie completa de ellas, ha sido acogido con el aplauso casi unánime del público y la crítica. Ya ocurrió con el primer paso, El origen del planeta de los simios (2011), que optase por recrear el universo de El planeta de los simios (1968) y sus varias secuelas cinematográficas y televisivas, no al modo de la versión dirigida por Tim Burton en 2001 –es decir, como simple refrito narrativo sublimado por los efectos especiales y la dirección artística–, sino repensando en su totalidad el argumento de la franquicia original y la novela de Pierre Boulle que la inspirase. El desarrollo calmo y riguroso de una premisa de ciencia ficción sugerente, pero también arriesgada, como la de que unos simios víctimas de experimentos humanos llegasen a adquirir inteligencia y amenazar nuestra supremacía en la Tierra, dio lugar en El origen del planeta de los simios a todo un nuevo relato plagado de emociones, sugerencias y posibilidades, al que conferían un plus de verosimilitud los brillantes efectos de captura de movimientos y expresiones humanas que daban digital a los primates.

La acción de El amanecer del planeta de los simios sucede pasados unos años desde que un puñado de simios inteligentes liderados por el chimpancé César escapase de zoos y laboratorios e hiciese de un parque nacional cercano a la ciudad de San Francisco su nuevo hogar; mientras, el retrovirus que les había otorgado su poder, creado en principio para combatir el alzheimer, amenazaba vía mutación con exterminar al mayor enemigo de los primates evolucionados: nuestra especie. En el entorno natural, los simios han logrado crear una comunidad casi idílica, regida por César y con base en el respeto al otro y el uso de herramientas primitivas. Pero, para obtener energía eléctrica, los pocos ciudadanos de San Francisco que han sobrevivido a la epidemia apuntada necesitan tener acceso a una presa ubicada en el territorio ocupado por los simios. El trato que han procurado evitar estos y los humanos desde el film anterior se hace obligado, con aparatosas consecuencias.

Como su predecesora, y también como Godzilla (2014) o Transcendence (2014), El amanecer del planeta de los simios ambiciona ser, en la estela del cine de Christopher Nolan (El caballero oscuro, Origen) y en deuda con esa tendencia a la gravedad que parece exigir el presente escenario de recesión económica, una superproducción con cerebro. Léase, una película con vistosas criaturas digitales, paisajes apocalípticos e intensas escenas de acción, pero todo ello supeditado siempre a un guión que conceda respetabilidad a sus imágenes y a quienes las contemplan, que transmita sentimientos y reflexiones, esos valores que por lo general dignifican y hasta justifican moralmente nuestra ansia de entretenimiento. Y, desde luego, no faltan ni los sentimientos, pues, al fin y al cabo, El amanecer del planeta de los simios es una odisea sobre familias en peligro, lo que garantiza la empatía de casi todo el mundo; ni las reflexiones en torno a los nacionalismos, el poder irracional del odio y los prejuicios, el choque de civilizaciones y lenguajes, y la obsesión humana por el progreso material y tecnológico, que en tiempos recientes también han criticado Noé (2014), Maléfica (2014), o la citada Transcendence.

Pero esos aspectos de interés, como el renovado tour de force en lo tocante a los efectos especiales, y el recurso inmersivo del director Matt Reeves –como en sus películas previas, Monstruoso (2007) y Déjame entrar (2010)– a diestros planos fijos o en movimiento de larga duración, no quitan para que El amanecer del planeta de los simios delate problemas en su escritura: los hechos se suceden oscilando a trompicones entre la pretensión y la obviedad. La anécdota que da impulso a la ficción es nimia, no acaba de ser convincente; su evolución es la esperable; y los protagonistas que la sustentan son menos personajes que puntos de vista sobre los temas abordados. Disponer un presupuesto de 170 millones de dólares y tantas ambiciones dramáticas y discursivas sobre un armazón tan afectado y a la vez tan endeble, causa la impresión de hallarnos, según los momentos, ante una película excelente, o ante una gran impostura.

Algo que subraya ese plano cerrado final sobre los ojos de César, que sostienen la mirada del público con el respaldo de una banda sonora épica hasta lo ensordecedor. Su indescifrable expresión virtual plantea un interrogante menos ligado a su condición ambigua entre lo humano y lo animal, o al futuro que deparará una tercera entrega de la serie para él y los suyos, que a la auténtica naturaleza de lo que hemos presenciado. Si un primate capaz de razonar no dejaría de ser una figura trágica, discordante entre las posibilidades que le brinda su vigoroso cuerpo y las restricciones que le impone el cerebro, lo mismo puede decirse de una superproducción a la que se obliga cada pocos minutos a detener su zancada insolente y atropellada para que se pregunte si está moviéndose con la compostura suficiente; si es digna, no de sí misma, sino de quien la escruta.

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