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EL SUEÑO DE ELLIS

Escrito por Pedro Miguel Lamet
  • Titulo Original
    The Immigrant
  • Producción
    Worldview Entertainment, Keep Your Head y Kingsgate Films (EE.UU., 2013)
  • Dirección
    James Gray
  • Guión
    James Gray y Richard Menello
  • Fotografía
    Darius Khondji
  • Música
    Christopher Spelman
  • Montaje
    John Axelrad, Kayla Emter
  • Distribuidora
    Vértigo Films
  • Estreno
    27 Junio 2014
  • Duración
    117 min.
  • Intérpretes
    Joaquín Phenix (Bruno Wiss), Jeremy Runner (Orlando), Marion Cotillard (Ewa Cybulski), Dagmara Dominczy (Belva)

elsuenodeellis2Melodrama-homenaje a la inmigración con factura clásica, tan perfecto como plano y aburrido.

Una brumosa estatua de la Libertad y los rostros asomados a la cubierta del barco de los emigrantes nos sitúan en un cuadro conocido. El de Chaplin, el de Las dos hermanitas de Griffith y tantos otros filmes que relatan la búsqueda del sueño americano. Estamos en 1921 y los que llegan a la isla de Ellis vienen huyendo de la penuria que asuela a Europa poco después de la Primera Guerra Mundial. Entre ellos emerge un rostro de mujer lleno de melancolía. Es Ewa Cybulska, que acaba de desembarcar procedente de Polonia junto a su hermana Magda. En la oficina de inmigración se le detecta a esta última tuberculosis, por lo que es puesta en cuarentena. Pese a los ruegos de Ewa para que no la separen de su hermana, se ve obligada a aceptar el rescate de Bruno Weiss, un representante de Travelers Aid, que se gana la vida como productor de un espectáculo burlesco y aprovecha su cargo para cazar jóvenes inmigrantes incautas. Lanzada a las peligrosas calles del Nueva York de la prohibición, esta católica e introvertida polaca pronto descubre que tras el gesto amable de Bruno de hospedarla en su piso y darle trabajo se esconde otra secreta intención, explotarla como prostituta, como hace con otras actrices de su espectáculo.

Ewa, convencida por sus creencias religiosas que tal tipo de vida la conducirá al infierno, intenta liberarse pidiendo cobijo a unos tíos polacos que viven en la gran manzana, pero estos la rechazan pues corre el rumor de que se ha prostituido ya durante la travesía. De modo que la joven vuelve a recurrir a Bruno, quien al cabo se enamora realmente de ella, pero sin apartarla de la prostitución. Entra en escena, como tercero en discordia, Orlando un mago de pacotilla primo de Bruno, rayo de luz que pronto se disipa por celos de Bruno. A Ewa, después de muchas desgracias y enfrentamientos, sólo le queda una salida, conseguir dinero para huir con su hermana a California.

James Gray, que no se prodiga mucho como director, se ha mostrado siempre buen creador de caracteres, muy personal y algo rompedor en Little Odessa (1994), con la que debutó a los 25 años, en The Yards (2000), La noche es nuestra (2007), Two lovers (2008) y tiene la clara intención con The immigrant, estrenada en España con el título de El sueño de Ellis, de realizar un film clásico, una especie de homenaje a aquellas películas en blanco y negro pobladas de rostros asustados del cine mudo. Gray relata experiencias de su propia familia: “En 1923 –ha contado- mis abuelos llegaron a Estados Unidos pasando por Ellis; durante muchos años escuché anécdotas de su estancia allí y el lugar me perseguía como una obsesión. Lo visité por primera vez en 1988, antes de la restauración de la isla; todo permanecía intacto, como coagulado en el tiempo: era impactante ver aquellos formularios, a medio rellenar, tirados por el suelo, me pareció que aquel lugar guardaba todos los fantasmas de mi familia”.

Para ello convierte un melodrama en una historia de reconstrucción dramática de supervivientes en una época particularmente dramática. Con este fin hace pivotar su obra en dos soportes: la interpretación y la reconstrucción admirable de aquella Nueva York de los años veinte, gracias a la fotografía de tonos ocres e interiores siniestros de Darius Khondij, sin duda lo mejor de la película. Pues el guion peca de que, después de la primera media hora, está todo vendido, y aunque la película tiene una excelente factura y se deja ver, se va haciendo tediosa y repetitiva a medida que avanza la historia. Es verdad que no cae en tópicos ni en exageraciones, limitándose con contención a constatar el submundo de la inmigración eslava sin más alharacas, pero la introspección no profundiza y el ritmo languidece progresivamente.

Marion Cotillard (Origen, El caballero oscuro: La leyenda renace) con su rostro de heroína del cine mundo, encarna a la perfección la mujer mártir del varón y la dependencia económica gracias e una interpretación llena de matices; mientras que Joaquín Phoenix (The Master, Gladiator) consigue transmitir la tragedia del lobo con piel de cordero, el hombre sin escrúpulos nacido en el arroyo incapaz ya de hallar la redención que podría venir a través del amor. Porque hay algo de fatalismo en el film, de karma inevitable y castigo ocasionado por los pecados de los personajes que apenas logran salir de su oscuridad, gracias a atisbos de perdón y desinterés. Como personajes de Dostoiewski, que cuanto más se hunden más se purifican.

La caligrafía de Gray es perfecta en su clasicismo académico con ciertas rupturas, acertada en sus elipsis, magistral en su fotografía, pero el resultado es tan impecable como plano y aburrido, tan formal como carente de auténtico hálito poético, ya que la magia inicial se va esfumando. Es un misterio como este cineasta tan creativo y concienzudo no llega a despertar al público ni complacer a la crítica. Y es que El sueño de Ellis es una historia de una trágica pasión carente precisamente de pasión.

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