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Venuspasión

Escrito por Redacción

VenusPasion WVenuspasión, de Diego Moldes, Madrid, Notorious Ed., 2014, 304 pp.

 

Diego Moldes es una de esas personas a las que habría que inventar si no existiesen. Dotado de un currículum académico deslumbrante, inquieto siempre ante todo aquello que pueda tener que ver con la cultura, curioso universal, dominador de saberes muy diversos dentro del campo inagotable de las humanitates ciceronianas, Diego ha dado a las prensas ya —y aún le faltan tres años para ingresar en la cuarentena—varios interesantísimos libros de diferente tipología. El elemento común a toda su producción bibliográfica es, sin duda, el séptimo arte, tal vez porque el cinematógrafo sea una síntesis perfecta de todas las demás bellas artes, incluida, cómo no, la literatura, en la que también ha brillado nuestro amigo.

Yo lo conocí en los almuerzos que Ramón Pernas y Fernando R. Lafuente organizan diez o doce veces al año para dar unos premios muy codiciados a personajes relevantes de la cultura en nombre de Ámbito Cultural de El Corte Inglés y de ABC Cultural, respectivamente. Pero mucho antes de conocerlo en persona, había devorado con fruición la monografía, publicada por Calamar Ediciones, que dedicó a una de mis películas favoritas, Manuscrito encontrado en Zaragoza, de Wojciech Has, basada en la maravillosa (en todos los sentidos) novela del conde Potocki. El hecho es que simpaticé de forma inmediata con Diego, sin saber todavía que aquel muchacho tan culto, sabio y educado era el autor de esa monografía potockiana (de la que yo había comprado varios ejemplares para regalar a los amigos).

Diego Moldes trabaja en El Corte Inglés, en una dependencia de la empresa que está ubicada enfrente del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, donde yo me desempeño como Profesor de Investigación. Esa coincidencia laboral hizo que nuestra relación amistosa se viera favorecida por la proximidad entre nuestros lugares de trabajo y que menudeasen los encuentros, a la hora de comer, en distintos restaurantes de la calle Albasanz. Descubrimos en seguida nuestro acervo de aficiones comunes —con Jan Potocki y Juan-Eduardo Cirlot como telón de fondo— y fuimos consolidando una amistad que hoy podría tildarse, sin dudar, de entrañable.

Me comentó en uno de esos encuentros —debió de ser en junio de este mismo año— que estaba terminando de escribir un libro sobre las Venus del cine, consagrado a las actrices del celuloide que a su juicio mejor han dado carne y vida a la Afrodita mitológica, desde Greta Garbo a Maggie Cheung, pasando por nombres propios tan inolvidables como Carole Lombard, Hedy Lamarr, Maria Montez, Rita Hayworth, Gene Tierney, Ava Gardner, Jean Simmons, Grace Kelly, Audrey Hepburn, Pier Angeli, Eva Marie Saint, Simone Signoret, Sophia Loren, Stéphane Audran, Elsa Martinelli, Faye Dunaway o Rosemary Forsyth (la Bronwyn de nuestro Cirlot), por citar solo algunas de las Venus cinematográficas incluidas por Diego en su libro.

Un libro novedoso y originalísimo en el que, antes de las semblanzas consagradas a cada actriz (acompañadas en cada caso por una preciosa fotografía), se incluye una primera parte, “Mitologías femeninas en Occidente y Oriente Próximo”, que muestra a las claras esa curiosidad universal que caracteriza a Diego Moldes, pues el tema está desarrollado desde diferentes puntos de vista —el histórico, el artístico, el antropológico…— y redactado con una sensibilidad y una inteligencia excepcionales. La tercera parte del libro es un breve pero apasionante recorrido por la biografía del inefable Mijaíl Ravinov, supuesto hermanastro del dictador Stalin e impenitente adorador de infinidad de Venus fílmicas, en el Hollywood áureo y desmadrado de los años 30 y 40 del pasado siglo.

Notorious Ediciones —o, lo que es lo mismo, mis queridos amigos Enrique Alegrete y Guillermo Balmori— han hecho realidad en este libro, rotulado Venuspasión, el proyecto del que me habló Diego en aquel almuerzo de comienzos del verano. La nave ha llegado a buen puerto. Una nave que alberga en su interior cargamentos de excelente prosa ensayística, de narrativa y de poesía, pues de todo eso hay, y todo bueno, en el libreo que inicia su andadura donde terminan estas líneas de amistad, de complicidad y de cariño.

(Prólogo de Luis Alberto de Cuenca)

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